Si es sano para el planeta, es sano para mí

agosto 22/2018

Las personas insensatas que insisten en NEGAR los efectos de la actividad humana sobre el cambio climático, han encontrado en las políticas del magnate Donald Trump un aliado nefasto para la salud del planeta.

Está de sobra,  demostrado que gases como el CO2 emitido por los exostos de los automóviles y las motos van a la atmósfera y forman una capa que impide el intercambio de frío y calor, con lo cual el calor por debajo de la atmósfera y hasta llegar a los campos y los océanos se va acumulando, fenómeno que los científicos llaman Efecto Invernadero. Si bien el efecto más inmediato que sentimos es el bochorno o calor insoportable debido a las olas de calor, el más temible es el derretimiento de la gran capa de hielo en los polos; al derretirse hace subir el nivel del mar y va inundando gradualmente nuestras bellas ciudades costeras, cada vez más apetecidas para vivir.

Pero hay un segundo gas del cual poco se habla: mucho más impactante sobre el efecto invernadero es el gas metano y lo es a una escala mucho mayor que el propio CO2 de los automóviles. Y Saben cuál es la principal fuente de este gas que va a la atmósfera? . La primera vez que lo leí me sorprendí y lo reproduzco entre comillas: “millones y millones de vacas peyendo y cagando a cada segundo”.

Así como lo oyen: nuestras hermosas vacas (hatos ganaderos con miles y miles de cabezas de ganado), emiten cantidades exorbitantes de gas metano con terrible efecto invernadero.

Hasta aquí un enunciado básico de fondo un poco catastrófico, sobre el cual nos planteamos ¿Qué podemos hacer como ciudadanos conscientes?

Frente a la anterior información, ¿Qué puede un ecologista aportar como su granito de arena personal? Propongo 3 acciones cotidianas:

  1. Informarnos MÁS, sobre el fenómeno del cambio climático y sobre las acciones que lideran los grupos ecologistas y partidos verdes en el mundo para presionar en los gobiernos un cambio de agenda en políticas Energéticas y Alimentarias.
  2. Reducir a nuestras mínimas necesidades el uso de vehículos a base de gasolina: usar más el transporte público, compartir nuestro vehículo particular, apoyar los proyectos de energías alternativas, etc.
  3. Pero el campo donde más podríamos aportar de individuo en individuo tiene que ver con nuestra diaria decisión sobre qué nos llevamos a la boca. La medida más impactante de todas sería DISMINUIR LA GANADERIA EXTENSIVA, esa que lleva a deforestar y a sacrificar tierras de cultivos de pan coger, para dedicarlos al muy lucrativo negocio de vendernos la carísima carne que a diario consumimos: Carísima para nuestro bolsillo pero ESCANDALOSAMENTE CARA EN TÉRMINOS ECOLÓGICOS.

El mejor aporte individual y mejor aún como sociedad para alivianar la carga de efecto invernadero consiste en DISMINUIR O ABOLIR NUESTRO CONSUMO DE CARNE DE GANADERÍA EXTENSIVA.  A los No vegetarianos nos queda el pescado, las aves, el conejo, los huevos orgánicos. La producción de leche orgánica no implica el exagerado número de cabezas de ganado y cuando son realmente lácteos orgánicos, ahí tenemos una buena fuente proteica para quienes sí toleran la caseína de la leche.

La Dieta Cetogénica es una maravillosa propuesta adaptable para vegetarianos y para carnívoros que nos permite reducir enormemente ese nefasto consumo de carne. Por amor al planeta… por Conciencia ecológica… cambiemos nuestro consumo y dejemos de enriquecer a los ganaderos que depredan al medio ambiente.  Salud.

 

Dr. Gerardo Gómez Serna.
Asesor científico LHA.
Médico y Cirujano Universidad de Antioquia. Especialista en Medicina Biológica,
Diplomado en Homeopatía y Terapia neural. Nutri medicina y Talasoterapia

 

Categorias: Línea Humana

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