MEDICAMENTOS
 
 
La prescripción del medicamento homeopático se basa en los principios de la curación establecida por Hahneman, según los cuales una determinada enfermedad puede ser curada si al paciente se le suministran aquellas sustancias que, en un paciente sano producen síntomas similares a aquellos de la enfermedad que se pretende curar. Desde luego que esas sustancias deben ser sometidas a un procedimiento de diluciones (dinamización).
El homeópata experimentado reúne una lista de todos los síntomas del paciente, incluyendo los del índole física, psicológica y emocional. A todo ésto habrá que agregarle factores de agravamiento en tiempo húmedo, calor, frío, mejoría por reposo. Toda esta información llega a conformar la imagen sintomatológica del paciente. Esta imagen es de carácter individual y se correlacionará con el medicamento apropiado para el tratamiento. Quien prescriba homeopatía debe tener un conocimiento serio y profundo de materia médica para así escoger el medicamento que más se ajuste a la sintomatología del enfermo.
 
 
 
 
 
 

Las enfermedades agudas son aquellas que se manifiestan en forma súbita y con síntomas claramente definidos como heridas o lesiones, estados gripales, enfriamientos, fiebre, etc... este tipo de enfermedades, incluyendo los primeros auxilios, pueden tratarse fácil y rápidamente con medicamentos homeopáticos. Para este tipo de tratamiento se emplean generalmente diluciones o dinamizaciones D1 a D8.
Enfermedades de tipo crónico son aquellas que han venido atormentando al paciente por un período más prolongado de tiempo, algunas condiciones crónicas pueden deberse a factores constitucionales y de predisposición del paciente, una adecuada y seria prescripción constitucional requiere un mayor nivel de conocimiento homeopático por parte del médico y una gran familiaridad con la materia médica; en la mayoría de los casos las diluciones empleadas son D12 a D200 o más.