Manejo efectivo antihomotóxico de la vacunación en animales

mayo 18/2016

La vacunación ha sido un gran aporte a la Medicina Veterinaria por el Dr. Louis Pasteur, dando la posibilidad de prevenir enfermedades infecciosas tanto a nivel animal como humano. Se logra mediante la rigurosa aplicación de programas vacunales minimizar la presencia o incluso erradicar enfermedades.

Los protocolos vacunales que se instauran tanto en animales de compañía como de producción tienen múltiples objetivos: la protección de la salud del ser humano que puede ser víctima de enfermedades transmitidas por su mascota llamadas zoonosis, de las cuales la rabia es un ejemplo; prevención de las enfermedades salvaguardando la salud y de la calidad de vida de ese individuo y su grupo, la producción de alimentos sanos y de calidad, objetivo importante de la profesión veterinaria, mejorar los ingresos de los ganaderos al rentabilizar las explotaciones teniendo menor presentación de enfermedades y muertes.

El programa vacunal de un animal comienza desde el nacimiento. Los animales jóvenes tienen inicialmente unas defensas bajas dependiendo del calostro y protección de su madre que van mejorando con un buen manejo, siendo más sensibles al contacto de agentes infecciosos provenientes del medio ambiente y de los otros animales de su grupo o camada.

Para lograr una adecuada protección frente a estas enfermedades durante toda su vida, es necesario repetir con regularidad las vacunaciones, estableciendo programas de vacunación y protocolos de manejo con un intervalo y una pauta que dependerán de la vacuna utilizada y de las recomendaciones del Médico Veterinario tratante, pues mal manejadas puede tener grandes riesgos.

El primer requerimiento es que debe aplicarse solo a animales en buen estado general y sanos, puesto que, aplicada en un animal en mal estado la efectividad de la vacuna será menor o nula ya que su sistema inmune es deficiente y no podrá generar la memoria celular necesaria para defensa contra el agente inmune.

Los efectos esperados son la inflamación de la zona donde se aplicó la vacuna, fiebre, malestar, dolor, también pueden presentarse efectos mucho más graves o respuestas inapropiadas: la inmunosupresión, hipersensibilidad, reacciones neurológicas con excitación del animal, neuritis y encefalitis, parálisis, enfermedades degenerativas como fibrosarcoma y granulomas frecuentes en gatos, en hembras preñadas puede generar aborto. (Tizard, R. Iann, 2014), además se pueden presentar reacciones inmediatas de anafilaxis que necesita medidas de manejo de urgencia por parte del Médico Veterinario, porque pueden causar la muerte por reacciones respiratorias y cardiocirculatoria. El animal puede presentar excitación, prurito intenso con urticaria (rasquiña con ronchas), vómitos, diarreas, dificultad de respirar, hipersalivación o salivación excesiva, inflamación y edematización de cara y miembros, taquicardia (aumento de la frecuencia cardíaca), colapso y muerte.

Como vemos, la vacunación es necesaria y podemos trabajar conjuntamente la Medicina Antihomotóxica para que sea segura y efectiva. En efecto, al regular el sistema inmune evita los síntomas agudos comentados y facilita la creación de la memoria celular que permite la prevención sin riesgos de la enfermedad manejada.

Cabe recordar que la Medicina Antihomotóxica no es una vacuna, pues no genera una memoria celular sino una reacción regulada de las defensas con activación celular como la de los macrófagos, linfocitos TH3 reguladores y producción de sustancias inmunológicas como las citoquinas. Es recomendable empezar a trabajar los Medicamentos Antihomotóxicos sugeridos por su Médico Veterinario tratante desde 3 días antes de la vacunación hasta una semana después, o en su defecto desde el día de la vacunación hasta una semana después.

Se debe disponer de medidas para el manejo como una buena nutrición, para evitar la inmunodeficiencia por estrés continuo, un ambiente confortable con medidas de higiene y aseo para los animales y personas que conviven, de esta manera se eleva el bienestar integral, la efectividad y nivel de resistencia general de toda la población, minimizando así la posibilidad de presentación de enfermedades.

Hugo Leiva K.
Director científico
Línea veterinaria LHA

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