Grasas buenas: las mejores aliadas para el cerebro

marzo 28/2017

Hace 3 décadas los científicos saben que el trigo procesado aumenta la glicemia (el azúcar en la sangre), más que el mismísimo azúcar de mesa: muy pocos alimentos la disparan tanto.

Entonces: ¿nos están matando los carbohidratos, así sean aquellos que siempre hemos considerado tan “buenos”? El impacto de los carbohidratos sobre nuestro cerebro y todo el cuerpo tiene que ver con:

Niveles muy altos de glicemia cada vez que los consumimos.

Intolerancia al gluten: el trigo genéticamente modificado de hoy, puede llegar a contener hasta 50 veces más gluten que el que consumían nuestros abuelos.
Inflamación: sabemos que alto consumo de carbohidratos nos elevan la glicemia, cuya consecuencia inmediata es que el páncreas va a secretar mucha insulina con el fin de meterla al interior de los músculos, pero, si la insulina está muy alta, va a intervenir en la producción de ciertas hormonas muy inflamatorias, llamadas Prostaglandinas y Leucotrienos.

Los carbohidratos incrementan el riesgo de trastornos neurológicos, a expensas del mejor aliado verdadero del cerebro: las grasas buenas.

Dos cambios fundamentales, si queremos proteger nuestro cerebro:

1.Eliminar el gluten.

2.Preferir las grasas buenas sobre los carbohidratos.

Estos 2 cambios lograrían atraer un cambio positivo para su salud

El pleito entre carbohidratos y grasas: la otra parte de la ecuación.

El gluten no es el único villano: para modificar la bioquímica del cuerpo de modo que se quemen más grasas (incluyendo aquella que consideramos “imposible de eliminar”), se sosiegue la inflamación, se prevengan enfermedades y disfunciones neurológicas, es preciso atender esa otra parte de la ecuación: “una dieta muy baja en carbohidratos y alta en grasas buenas, es lo que anhela y en esencia, necesita el cuerpo”. Ingerir carbohidratos en exceso (aún aquellos libres de gluten), tampoco es recomendable, pues termina siendo tan nocivo como llevar una dieta saturada de gluten.

Es una gran ironía qué a pesar de lo “cientifizada” que está la nutrición humana, el estado general de la salud de nuestra especie, está muy mal y decayendo, (somos la primera generación que tiene gran porcentaje de jóvenes más enfermos que sus padres).
Las decisiones personales sobre qué comer y beber (“libre albedrío”), han pasado de ser hábitos culturales y herencias, a ser elecciones calculadas y fundamentadas en teorías nutricionales miopes, que no tienen en cuenta cómo fue que los humanos alcanzaron la modernidad a lo largo de su evolución.

Los actuales intereses comerciales rigen nuestra alimentación: ¿acaso los productores de cereales están pensando en nuestra salud? El cereal es uno de los productos más rentables de la industria alimentaria: es uno de los pocos negocios capaces de convertir un producto barato (granos procesados) en una mercancía costosa. El departamento de investigación y desarrollo de General Mills, llamado Institut of Cereal Technology, en Mineápolis, alberga a cientos de científicos cuyo único propósito es diseñar cereales nuevos y apetitosos (adictivos) que puedan ser bastante caros y durar más tiempo empacados.

Podemos sobrevivir con una cantidad mínima de carbohidratos, la cual puede ser elaborada en el hígado cuando se necesite. Lo que nos engorda no es el consumo de grasas sino de carbohidratos.

Dr. Gerardo Gómez Serna.
Asesor científico LHA.
Médico y Cirujano Universidad de Antioquia. Especialista en Medicina Biológica,
Diplomado en Homeopatía y Terapia Neural. Nutri Medicina y Talasoterapia

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