Entendiendo el estrés: ¿De dónde viene?

octubre 31/2018

Es absolutamente normal que en la vida diaria percibamos situaciones de peligro o enfrentemos responsabilidades que exigen una respuesta adaptativa de nuestro cuerpo.
A dicha reacción adaptativa (Reacción de Fuga o de Lucha, o Reacción de esfuerzo para cumplir con un compromiso), es a lo que los neurólogos llaman ESTRÉS.

Fue el gran investigador y neuro-científico Hans Selyé, quien acuñó el término y quien señaló los cambios hormonales que sufre nuestro cuerpo cada vez que debe dar una respuesta de adaptación.

Es casi una cuestión de “INCONSCIENTE COLECTIVO”, el asociar la palabra Estrés con Peligro, con malestar y con enfermedad. Pero la realidad es muy distinta: Hay un estrés que puede salvarnos la vida, como cuando gracias a él,  huimos de un ataque inminente y logramos escapar, o cuando corremos para saltar hacia el andén y evitamos que una moto nos atropelle. Necesitamos un cierto grado de estrés benéfico que nos permita acelerar el paso si vamos retardados a una cita crucial o si queremos practicar un deporte lúdico o competitivo… A todas estas modalidades de estrés favorable las hemos denominado EUSTRÉS. Su contraparte negativa es el DISTRÉS, y designa ese otro tipo de reacción de lucha o de Escape No necesario, repetitivo, que no resuelve nada, y que nos conduce a un permanente desgaste energético que va degenerando en fatiga crónica, en insomnio y en enfermedad.

Los seres humanos tenemos dentro del cráneo, NO uno, sino TRES CEREBROS:
tenemos un cerebro primitivo o REPTIL, que controla nuestras funciones más básicas evolutivamente hablando, como La Respiración y los latidos cardíacos. Recubriendo a ese primer cerebro se nos desarrolló a lo largo de la evolución una segunda estructura hoy denominada Cerebro MAMÍFERO; en él tenemos las neuronas que controlan los instintos y la conducta que compartimos con todos los demás mamíferos del planeta (allí están los centros de control del hambre, de la agresividad, del impulso sexual y reproductivo, del impulso de defender la territorialidad, etc.).  Y nos enseña la neurociencia que sobre ese cerebro mamífero está evolucionando una tercera estructura llamada Cerebro PREFRONTAL o Cerebro Humanizador: el grupo de neuronas que coordina nuestras conductas aprendidas socialmente y los códigos morales establecidos  desde que nos empezamos a humanizar a través de las culturas que hemos ido desarrollando a partir de nuestros antepasados los Homo Sapiens.

El estrés es regulado desde nuestro cerebro mamífero y muy en particular desde una zona llamada el hipotálamo que tiene la poderosa función de ordenar cuáles hormonas secretan glándulas como la hipófisis y las suprarrenales. Las hormonas son sustancias, moléculas químicas tremendamente poderosas pues aún en cantidades muy pequeñas poseen grandes efectos como acelerar el corazón, aumentar latidos cardíacos, cambiar la circulación para que llegue más sangre a los músculos y podamos correr, etc. Y cuando usted tiene un peligro real, y se estresa para resolver esa situación, usted se gasta esas hormonas del estrés y luego regresa a su situación de calma o peligro ya pasado. Hasta aquí todo Bien.

Nuestros problemas comienzan cuando percibe situaciones de peligro que no resuelve: se ha quedado sin empleo, tiene deudas que no puede pagar, maneja una relación conyugal conflictiva, tiene un/a Hij@ adolescente conflictiv@ o drogadict@,…

En estas situaciones, está produciendo las 24 horas, las mismas hormonas del estrés que produce cuando alguien lo amenaza con un cuchillo o lo ataca un perro bravo.  Pero en estas situaciones crónicas, dichas hormonas se van acumulando día tras día y termina en fatiga crónica o en un infarto cardíaco, ya que las hormonas del estrés elevan la presión arterial y causan infartos.

Le contaré en mi próxima entrega, cuáles son esas hormonas del estrés y qué podemos hacer desde nuestros hábitos de salud, para manejar sin fármacos adictivos dichas situaciones de estrés crónico. Por lo pronto, si se siente estresado, haga una pausa, respire lento y profundo,… piense que Todo en la vida puede cambiar para bien y que hay que mermarle al acelere.  Como dicen nuestros costeños del Caribe: ¡Hey… Cógela SSUAAAVE¡

¡SALUD¡

Dr. Gerardo Gómez Serna.
Asesor científico LHA.
Médico y Cirujano Universidad de Antioquia. Especialista en Medicina Biológica,
Diplomado en Homeopatía y Terapia neural. Nutri medicina y Talasoterapia

Categorias: Línea Humana

Deja un Comentario