Controlando el estrés: Relajación inducida

noviembre 7/2018

Decía en artículo anterior que es absolutamente normal en la vida diaria, percibir situaciones de peligro o enfrentar responsabilidades que nos exigen una respuesta adaptativa. También decía que el problema con el estrés, comienza cuando no es momentáneo y para responder a una adaptación, sino que se torna crónico debido a que NO resolvemos la situación desencadenante (Deudas que no logramos saldar, Relación disfuncional, conflicto laboral prolongado,…).  Ante éstas situaciones, seguimos produciendo durante las 24 horas, las mismas hormonas del estrés que producimos ante la  amenaza con un cuchillo o el ver un incendio cercano: la hormona de estos repetidos episodios agudos de estrés se llama ADRENALINA, hormona que se va acumulando día tras día y que es agravada en sus efectos por otra hormona del estrés crónico llamada CORTISOL, producida en nuestras glándulas suprarrenales.  Por efecto sumatorio de un exceso de Adrenalina y Cortisol, terminamos en fatiga crónica o en un infarto cardíaco, ya que estas hormonas del estrés elevan la presión arterial y causan infartos.

Los niveles altos de estrés crónico se pueden medir en sangre o en saliva u orina, midiendo los niveles de la hormona CORTISOL. Este es uno de los 4 factores definidos por la ciencia como los PILARES BIOQUÍMICOS DEL ENVEJECIMIENTO ACELERADO Y PATOLÓGICO. Los otros 3 son:

  1. El Hiperinsulinismo, es decir niveles altos de Insulina, debido a que comemos muchos carbohidratos (Todo lo que termina convertido en Azúcar, en especial todas las harinas, frutas y comida chatarra).
  2. El Exceso de Radicales Libres o Moléculas residuales de nuestro metabolismo, los cuales se incrementan también por efectos del estrés, el trasnocho, la drogadicción, el alcoholismo.
  3. Los niveles altos de Azúcar en sangre (Hiperglicemia), obviamente también debidos al alto consumo de carbohidratos en la vida cotidiana.

¿Cómo podemos equilibrar día a día el impacto nocivo del estrés que nos eleva el Cortisol?

La respuesta no está en los fármacos sino en una actividad voluntaria, que podríamos incorporar como parte de nuestra rutina diaria, tan importante o más que el cepillar nuestros dientes o aplicarnos desodorante: se llama RELAJACIÓN INDUCIDA.

¿Por qué Inducida?

Sucede que nuestra respuesta de estrés ocurre de manera automática sin que lo notemos. Relajarnos en cambio, requiere un acto de nuestra voluntad… Necesitamos tomar conciencia de nuestro estado actual y decidir que vamos a calmarnos y bajarle al acelere. Para ello existen muchas técnicas avaladas por la ciencia y por tradiciones culturales, pero la más universal y sencilla se llama MEDITACIÓN. Pero no necesariamente hablamos de Meditación en el sentido místico y orientalista que impuso la moda y la cultura de la “Nueva Era”… Científicamente hablando, MEDITAR significa “AQUIETAR LA MENTE”.  Si la técnica de Aquietar la mente se quiere utilizar con fines místicos y religiosos, bienvenida sea, pero eso no quita que incluso un Agnóstico o un Ateo radical pueda beneficiarse igualmente de la técnica de la Meditación científica.

Existen muchas formas de Meditación y en mi próxima entrega le voy a contar sobre una manera de Respirar que es la forma más sencilla y universal de practicar Meditación científica.  Por lo pronto, Recuerde: Si se siente estresado, haga una pausa, respire lento y profundo,… piense que Todo en la vida puede cambiar para bien y que hay que mermarle al acelere.  Como dicen nuestros costeños del Caribe: ¡Hey… Cógela SSUAAAVE¡

¡SALUD¡

Dr. Gerardo Gómez Serna.
Asesor científico LHA.
Médico y Cirujano Universidad de Antioquia. Especialista en Medicina Biológica,
Diplomado en Homeopatía y Terapia neural. Nutri medicina y Talasoterapia

 

Categorias: Línea Humana

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