¿Cómo nos envejece el sistema inmunológico?

junio 22/2016

Todos sabemos que tenemos unas células circulando por la sangre llamadas los glóbulos blancos o leucocitos y que ellas son nuestros soldados defensores contra virus, bacterias, parásitos y cuerpos extraños que nos llegan a la sangre.
Era muy poco lo que sabíamos sobre tan magníficas células a mediados del siglo pasado; en los últimos 70 años los avances en la ciencia de la inmunología han sido extraordinarios y dentro de muchísimas cosas que podríamos contar al respecto, voy a compartir hoy 2 ideas muy novedosas y que al oírlas por vez primera parecen fantasía:
1. Ahora sabemos que un leucocito es “un cerebro ambulante” que va por la sangre y la linfa, patrullando todos los tejidos del cuerpo. Así como suena: en la membrana celular de nuestros glóbulos blancos hay sitios llamados receptores hormonales, es decir, sitios donde las hormonas llegan a traer información y a generar cambios y acciones de parte del leucocito. Lo asombroso es que, en años muy recientes la ciencia descubrió que algunos de esos receptores son los mismos que tenemos en las neuronas del cerebro y por eso interactúan con las mismas hormonas que intervienen en las emociones y en las actividades del cerebro. Ahí está la explicación de porqué las emociones afectan a las defensas del cuerpo: la moderna disciplina médica llamada Psico-Neuro-Inmunología, queda totalmente sustentada con éstos hallazgos científicos. Nuestros leucocitos circulantes por todo el cuerpo, captan nuestros estados emocionales y responden mejorando o empeorando su respuesta defensiva frente a las agresiones que sufrimos: emociones buenas nos fortalecen, en tanto que la ira, el rencor y otras negativas, suprimen nuestra capacidad inmunológica.
2. Cada vez que el cerebro de nuestra cabeza o alguno de los cerebros ambulantes llamados Leucocitos, percibe una amenaza (real o imaginaria), todo el sistema inmunológico se pone en guardia. El problema radica en que cada alarma y cada preparación para defendernos genera un gran gasto energético y de sustancias valiosísimas. Toda situación estresante o preocupante mantiene en alerta a dicho sistema y he aquí nuestra tragedia: esa hiperactividad del sistema inmune es lo que más acelera nuestro envejecimiento.
Dos tipos diferentes de estrés nos están envejeciendo de manera precoz:
a- El Estrés psicológico: las preocupaciones, los temores, la angustia, etc.
b- El Estrés oxidativo: el daño a nuestras células causado por los temibles radicales libres o moléculas residuales de nuestro metabolismo.
De éstos 2 tipos de estrés hablaremos en artículos posteriores.

Dr. Gerardo Gómez Serna.
Asesor científico LHA.
Médico y Cirujano Universidad de Antioquia. Especialista en Medicina Biológica,
Diplomado en Homeopatía y Terapia Neural. Nutri Medicina y Talasoterapia.

Categorias: Línea Humana ,Todos

2 Comentarios

  1. 06 julio 2016

    Creo que a medida que vamos avanzando en edad, es cuando mucho mas debemos cuidarnos; y aun estando jovenes conservando con mayor cuidado vuestra edad en cuerpo alma y espiritu; para cuando avancemos en edad no os vengas infinidad de enfermedades psicosomaticas. La clave es: Llevar un estilo de vida saludable desde jove para k tengamos una vejes llena de energia saludable en vuestro cuerpo alma mente y espiritu☺️

    • Administrador Web
      07 julio 2016

      Hola Constanza.
      Gracias por tu valioso aporte.
      Desde siempre el ser humano debe tener conciencia sobre sus hábitos de vida (tanto emocionales como alimenticios), de ellos dependen las reacciones que nuestro organismo presente en el futuro.

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