Micotoxinas: enemigo omnipresente para la salud

septiembre 20/2016

Micotoxinas: enemigo omnipresente para la salud de los seres humanos y animales

Las micotoxinas son elementos tóxicos elaborados por distintos tipos de hongos que están presentes en todo tipo de alimentos, tanto para humanos como para animales, aún en pequeñas cantidades, desde las plantas (pasto, vegetales comestibles, henos, silos) y granos como (café, trigo, soya, maíz, arroz, etc.), frutas, hasta subproductos como carnes, leches, derivados lácteos, alimentos vegetarianos y todo tipo de alimentos, pues la temperatura y otro tipo de tratamiento no las afectan.

Existen diversos generadores de micotoxinas en todo el proceso de producción de alimentos, hongos de campo (fusarium, tricinctum F. nivale, alternaria sp, helminthosporium sp, cladosporium sp., penicilium), de almacenaje (aspergillus flavus, parasiticus, penicillium) y hongos del deterioro avanzado (chaetomiun sp, aspergillus, rhizopus sp, mucor sp).

Las micotoxicosis generan enfermedades que presentan tanto animales como hombres, debido al consumo de dichas sustancias; son un enemigo silencioso, se presentan pocos casos agudos, siendo la forma crónica la más frecuente, y se puede confundir con otras patologías, ya que sus síntomas son inespecíficos.

Principalmente las micotoxinas pueden causar efectos agudos y crónicos en una gran variedad de especies animales en sus distintos órganos, aparatos y/o sistemas, inclusive puede afectar todos los órganos de la persona o animal, por ejemplo:

– Inmunosupresión desde la tercera semana de ingestión, produciendo gran susceptibilidad a todo tipo de enfermedades infecciosas, hasta cáncer por lesión tipo I celular.

– Irritación gastrointestinal con mala absorción de nutrientes, diarrea o estreñimiento

– Hepatotoxicidad: producen degeneración celular, daños metabolismo de grasas, lípidos, proteínas, hemorragia y necrosis del parénquima hepático, hasta hematomas, con mal estado general, ictericia, anemia hemolítica y elevación de los niveles plasmáticos de las enzimas hepáticas, fotosensibilización secundaria.

– Nefrotoxicidad: alteraciones crónicas por daños tubulares, lesiones características de nefrosis tóxica tubular.

– Cambios en médula ósea, eritrocitos y endotelio vascular, con signos clínicos como hemorragias difusas, hematomas, debilitamiento, anemia, leucopenia y aumento de la susceptibilidad a las infecciones hasta gangrena de las extremidades.

– Irritación directa: efectos necróticos y ulceración dérmicos, necrosis oral, hemorragias gastroentéricas.

– Disturbios reproductivos y endocrinos:  hiperestrogenismo, descenso de la fertilidad y la libido en macho y hembras, hipo o agalactia, abortos, partos prematuros, hasta deformaciones del feto (teratogénesis).

– Cambios de función respiratoria: formación de membrana hialina y producción de adenomatosis pulmonar.

– Signos del sistema nervioso central: hiperexcitabilidad, incoordinación, temblores, hasta leucoencefalomalacia, lesión destructiva que cursa con somnolencia y muerte en equinos.

La Medicina Antihomotóxica en humanos y animales reconoce la individualidad del cada ser vivo, así cada uno tiene diferente susceptibilidad y puede afectarse a diferentes niveles de micotoxinas, aún en presencia de muy bajos niveles, por ello se desintoxica periódicamente cada 2 o 3 meses por 15 días según el nivel de exposición, mediante kits antihomotóxicos evitando los efectos tóxicos. Estas detoxificaciones son necesarias aún en personas vegetarianas, debido a que consumen plantas y granos con niveles de toxinas.

Los Medicamentos Antihomotóxicos humanos y veterinarios previenen, tratan y reparan todas las alteraciones de los sistemas afectados, por su acción bioreguladora con medicamentos diseñados especialmente para cada sistema, digestivo, nervioso, renal, hormonal, respiratoria, médula y hueso, productores de células blancas y rojas. Además, debe tenerse control adecuado de los alimentos con prácticas correctas de selección, proceso y almacenamiento en temperatura y humedad. En bovinos tiene una mayor capacidad de detoxificación de las micotoxinas por la gran población de bacterias benéficas ruminales, que altera la hidrosolubilidad y la polaridad, facilitando la depuración intestinal. Por ello tanto hombre y animales deben estimular esta actividad de depuración intrínseca con el consumo de probióticos periódicamente, bacterias benéficas que renuevan las poblaciones bacteriales benéficas digestivas alteradas por la alimentación, aire y aguas tóxicas.

Hugo Leiva K.
Director científico.
Línea veterinaria LHA

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