Anemia infecciosa equina, un reto para la medicina Veterinaria

Agosto 31/2016

La Anemia Infecciosa Equina (AIE), es una enfermedad viral mundial altamente contagiosa, que ataca a los caballos, asnos y mulas, causando grandes pérdidas, pues su presencia implica disminución del potencial genético y económico para los criadores, debido a que los animales afectados no se pueden reproducir y deben ser aislados y/o sacrificados.

En muchas ocasiones, dicha enfermedad puede pasar desapercibida y manifestarse meses o años después de ser infectado el équido. El animal infectado puede presentar fiebre intermitente, depresión, pérdida de peso y mala condición corporal, edemas en las partes bajas o ventrales del cuerpo, presenta signos comunes a otras enfermedades; por eso es recomendable que se realice un examen de laboratorio, como Inmunodifusión en gel Agar o Test de Coggins, en sitios registrados ante el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA).

La mayoría de los animales se recupera, pero son portadores y diseminadores del virus durante toda la vida.

Ésta enfermedad es prevalente en áreas pantanosas y con malezas, que favorecen la transmisión a través de insectos hematófagos (tábanos, principalmente). El hombre se convierte en transmisor mecánico, entre animales infectados y animales susceptibles, a través del uso inapropiado de agujas hipodérmicas, instrumental quirúrgico y elementos que producen heridas tales como los tatuajes, arneses, utensilios, residuos infectados de uso común, monturas y frenos.

El aumento de casos de Anemia Infecciosa Equina, está asociado a diversos factores como son:  el cambio climático, con el cual los vectores se encuentran ya en los diversos pisos climáticos, el mal manejo de animales, utensilios sin desinfectar, malnutrición y animales obesos susceptibles a cualquier enfermedad por inmunodepresión y presencia de micotoxinas alimenticias.

No existe una vacuna ni tratamiento, se recomienda fusil sanitario para los animales afectados; para evitar esto, es importante realizar actividades de prevención, instaurar planes con manejo de Medicina Antihomotóxica Veterinaria, con acción inmunoestimulante, segura y libre de efectos secundarios a cualquier edad, inclusive en hembras gestantes.

Se recomienda atención periódica del Médico Veterinario con 1 a 2 controles serológicos anuales a los animales, para detectar la enfermedad según la población en las pesebreras, seguimiento del estado corporal y nutricional, evitando el sobrepeso.

Las prácticas asociadas de buen manejo de los equinos son necesarias, utilizando mallas de protección y control de vectores en las pesebreras, en sitios de alta infestación de insectos portadores, con limpieza y esterilización de los equipos y otros materiales de uso común. Se necesita la capacitación continua de los operarios y propietarios, para que mantengan limpias instalaciones, frenos, monturas y elementos de los caballos, para así evitar que sirvan como fuente de transmisión.

Hugo Leiva K.
Director científico
Línea veterinaria LHA.

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