Las guerras por el Agua.

julio 13/2016

En un país llamado Colombia, que siempre se ha considerado potencia mundial en recursos hídricos, resulta inconcebible que nuestras ciudades padezcan por falta del agua.

Solo veamos 2 casos demasiado nombrados, dentro de éste absurdo manejo de nuestros recursos.

1. Yopal, una capital sin agua, es un hecho ya aceptado como normal en el país, pese a que el departamento del Casanare ha tenido siempre al río que lleva su nombre. ¿Dónde están los culpables?

2. Santa Marta, bellísima perla del Caribe, ha sido considerada una ciudad privilegiada por estar en las estribaciones de la única Sierra Nevada del planeta, que se levanta a la orilla del océano. De esa preciosa sierra bajan más de 40 ríos antes cristalinos y caudalosos, sin embargo, hay dolor de patria cuando vemos a ésta ciudad turística padecer las humillantes condiciones que viven sus habitantes, por la inconcebible escasez del vital recurso, tan abundante en su Sierra.

Tal vez se pregunte el lector ¿qué tiene que ver esto en un blog sobre asuntos de salud?

Aunque podríamos dar una cátedra sobre la importancia del agua en la salud, sólo quiero llamar la atención sobre un punto muy álgido:

El gran negocio de la venta de agua bebible, con lo exorbitantemente rentable que es, podría al menos sacrificar una mínima parte de sus descomunales ganancias y ofrecernos a sus consumidores un producto empacado en un envase que no atente contra nuestra salud.

El alto grado de desinformación orquestado y mantenido por los medios masivos de comunicación, nos lleva a creer confiadamente que estamos comprando agua muy saludable, cuando en realidad cualquier informe científico serio, nos habla de los comprobados efectos dañinos de los envases plásticos.

Pero nuestro sociedad del “Homo Económicus”, todo lo supedita a la rentabilidad: nuestros paraísos ecológicos  (patrimonio de todos los colombianos), siguen siendo entregados a la locomotora minera que los destroza (muy rentable a cortísimo plazo, para unos pocos expoliadores); las entidades reguladoras son laxas y alcahuetas permitiendo que el vital líquido se nos venda en empaques de plástico implicados en el deterioro de nuestra salud, solo porque de otra manera sería más costoso y menos rentable.

Dicen los expertos, que, de haberla, la 3ª guerra mundial sería por causa del agua. Tal vez, esa guerra tenga otras características muy diferentes a la convencional invasión geográfica de un país por otro, o a la clásica declaración explícita de guerra de un estado contra otro: quizás el monstruo agresor, sean las multinacionales que se están apropiando del remanente de agua bebible, dejado en el planeta por la depredadora sociedad industrial.

Muchos creemos que esa guerra, hace rato comenzó.

Dr. Gerardo Gómez Serna.
Asesor científico LHA.
Médico y Cirujano Universidad de Antioquia. Especialista en Medicina Biológica, Diplomado en Homeopatía y Terapia Neural. Nutri Medicina y Talasoterapia.

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