Dengue, Chikungunya y Zika: una mirada biológica

Abril 20/2016

El mosquito Anofeles pica y transmite el virus del dengue, cuya infección nos causa un cuadro clínico por todos conocido: la popular “fiebre quiebrahueso”. Esa realidad de todos los años tan familiar, vino a trastornarse en 2014 cuando el muy raro nombre Chicungunya fue ganando espacio en los medios: era un virus africano que había llegado y nos lo inoculaba el mismísimo Aedes del Dengue. De lo exótico del nombre fuimos pasando a lo dramático de la epidemia en ciudades como Santa Marta, Montería y Valledupar, epidemia apenas sí, medio registrada por la televisión y demás medios bastante priorizados en el ambiente carnavalesco del fin de año.

Pero si mucho iba, del familiar y pasajero Dengue, al severo e incapacitante Chikungunya, nos aguardaba otra sorpresa: para el fin de año del 2015 el aguinaldo del mismo Aedes para países como Brasil y Colombia fue la transmisión masiva de otro virus africano: El temible Zika, que además del cuadro febril con dolor, tiene en alerta y pánico a estos dos países por causar efectos sumamente graves: 1. Ataca al sistema nervioso provocando una parálisis progresiva y a veces mortal, llamada la enfermedad o síndrome de Guillán Barré. 2. Si el mosquito al picar a una embarazada le inyecta el virus del Zika, es alto el riesgo de que el virus ataque el cerebro del feto en formación: el resultado es la microcefalia (cerebro muy pequeño o atrofiado), muy relacionada con retardo mental severo.

Ingenuamente seguiremos esperando la milagrosa vacuna o la erradicación del mosquito Aedes:

Ambas esperanzas son infundadas:

1. Los humanos convivimos queramoslo o no, con millones de virus, bacterias, hongos y parásitos. En toda la historia de la medicina solo hemos logrado eliminar de la tierra un solo virus (el de la Viruela). Ante muchas de las vacunas, los virus saben mutar y transformarse en otra cepa nueva, resistente a dicha vacuna o a cualquier medicamento antiviral. Ante éste primer fracaso evidente, la Medicina Biológica plantea como única opción, fortalecer nuestro sistema inmune para que él mismo sepa lidiar con el virus de turno y auto inmunizarse sin vacuna. Una nutrición adecuada es el primer elemento para éste objetivo y ella puede complementarse con medicamentos biológicos que llamamos inmunoreguladores.

2. El 2º fracaso ha consistido en creer que fumigando venenos tóxicos para el mosquito pero también para los humanos, vamos a eliminar el vector transmisor. Mientras continuemos alterando y enloqueciendo al clima con nuestra economía depredadora, seguiremos asistiendo al cambio de hábitat en mosquitos transmisores y sacando de sus entornos antes reducidos a virus y demás gérmenes que antes no nos llegaban por éstas latitudes.

La Ecología planetaria es una urgencia y sin ella no habrá Medicina Biológica posible, ni mucho menos medicina oficial mercantilista.

Dr. Gerardo Gómez Serna.
Asesor científico LHA.
Médico y Cirujano Universidad de Antioquia. Especialista en Medicina Biológica,
Diplomado en Homeopatía y Terapia Neural. Nutri Medicina y Talasoterapia.

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