Fenómeno del Niño – Estrés calórico en los animales

Marzo 16/2016

Efectos del estrés calórico ocasionado por el fenómeno del Niño sobre los animales

Se habla corrientemente del impacto del Fenómeno del Niño a nivel económico en las actividades agropecuarias y en la producción de energía hidroeléctrica, por las altas temperaturas (4 grados centígrados a 5, por encima de lo habitual) y escasas lluvias, pero poco se habla de los efectos que producen a nivel físico y comportamental en todas las especies de animales. El animal debe poder eliminar el calor corporal procedente de su metabolismo normal, el medio ambiente, la actividad física, productiva y reproductiva.

Ante altas temperaturas y humedad ya frecuentes en el 70% de Colombia, aumentados por el fenómeno de cambio climático global, se causa un estrés térmico por acumulo de calor a pesar los esfuerzos del organismo para mantener la temperatura interna por medio de sudoración, circulación periférica entre otras, produce sensación de malestar, generando alteraciones comportamentales, físicas, reproductivas y productivas.

A partir de 27 grados centígrados y según la raza elegida, el animal va a presentar letargo, pocos deseos de actividad física y una reducción voluntaria en la ingestión de alimento que pueden ser confundidos con estados patológicos. Como la baja del apetito puede llegar hasta un 25% (el animal reduce la formación de calor con una baja ingestión de alimentos) se presentan cambios etológicos, pereza y poca actividad física. Debido a la baja de nutrientes en cantidad y calidad, hay una baja de peso y un mal aspecto general, con disminución de la producción de leche, engorde y producción de huevos; además como el organismo necesita aumentar el paso de sangre a nivel de la piel para eliminar el exceso de calor, el cerebro, los órganos hormonales y de reproducción, no tienen buena irrigación y los animales no ciclan, no se aparean y difícilmente quedan preñadas.

El rendimiento físico de los equinos disminuye y debe tenerse mucho cuidado con las horas de actividad, pues la alta capacidad de sudoración podría llevar a shocks calóricos mortales. Así mismo no se deben sacar los perros a pasear en horas de altas temperaturas, pues tienen pocas capacidades de eliminar el calor (poca capacidad de sudoración), sobre todo en perros braquiocefálicos con alta dificultad respiratoria.

El problema también es grande en bovinos pues las fincas ganaderas de todos los pisos térmicos (desde el altiplano cundiboyacense hasta los llanos orientales) hay carencia de sombra en potreros o instalaciones, exponiendo las vacas a estrés calórico constante. Mínimo el 20% de un potrero debería estar destinado a sombra con arboles mejorando la temperatura ambiental, la cantidad y calidad nutricional de biomasa y pastos.

La mortalidad en pollos en galpones es muy alta ante altas temperaturas, por ello, el agua debe estar siempre fresca ya que las aguas calientes aumentan el problema de adaptación al calor.

El calor causa frecuentemente problemas de piel como fotosensibilización, quemaduras y perdida de pelo.

Ante el incremento de los ectoparásitos (mosca, garrapata, nuche) y la baja de defensas de los animales en época de verano, se pueden incrementar las infecciones y afecciones por bacterias, hemoparásitos (Erlichia, Babesia, etc), virus (Distemper, Leucosis, Anemia Infecciosa Equina, Newcastle), protozoarios, acrecentando la morbilidad y mortalidad.

La Medicina Antihomotóxica facilita la adaptación de los animales a las difíciles condiciones calóricas, combinada con prácticas de manejo adecuadas de acuerdo a las poblaciones y razas, en general, se debe suministrar abundante agua, comidas frescas, poco fibrosas y húmedas, paseos y desplazamientos en horas frescas, potreros e instalaciones con áreas de sombra, dispositivos para refrescar el ambiente. Mediante el uso de medicamentos antihomotóxicos se aumentan las defensas, regulan los mecanismos de manejo de temperatura, la circulación, optimizan la digestión de alimentos, la adaptación al estrés, previniendo y tratando las posibles enfermedades infecciosas, la baja de producción, la baja fertilidad y mejora el estado, contribuyendo con la recuperación física de los animales.

Hugo Leiva K.
Director científico
Línea veterinaria LHA.

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